60 Km. de Huérmeda en dirección Zaragoza se encuentra la villa alfarera de Muel. Situada en la depresión del Ebro, junto al río Huerva, a una altitud de 424 m. Muel abre pórtico al Campo de Cariñena, tierra de viñedos y de vinos afamados. Es una excelente zona de vinos, además de poseer una fértil huerta regada por el río Huerva. Su casco urbano es pintoresco y la iglesia parroquial de San Cristóbal es un edificio del siglo XVIII.

 

Ver foto en Galería de Imagenes NUESTRA SEÑORA de la FUENTE: Al sur de la villa, junto al río Huerva, en lugar frondoso se halla la ermita de Nuestra Señora de la Fuente, cuya advocación hace referencia a la fuente que mana junto al edificio; sus aguas ya se conocían y usaban en época romana. La ermita se apoya y esta edificada sobre un gran murallón, de unos trece metros de altura, Ver foto en Galería de Imagenes formado por grandes sillares de piedra arenisca colocados en hiladas horizontales. Ese gran muro es lo que queda de un dique construido en época romana para represar las aguas de la fuente y utilizarlas para el riego. La actual ermita barroca, sucesora de una anterior medieval, seguramente de estilo mudéjar, se deifico en el año 1770, como consta en un azulejo de la capilla mayor, pero fue renovada en 1817, para reparar los desperfectos causados por las tropas napoleónicas de ocupación. Esas reparaciones afectaron sobre todo a la fachada, que fue totalmente rehecha, con su frontón triangular de remate y las torres gemelas achapiteladas que la flanquean. Al interior presenta nave única, con los muros articulados con sobrias pilastras de orden toscano que delimitan arcos de refuerzo, bajo los que se disponen los retablos laterales. Un zócalo de azulejos de Muel, colocado en 1770, recubre y adorna los muros perimetrales. Ver foto en Galería de Imagenes La decoración consiste en motivos vegetales y florales simétricos con angelotes, todo ello dentro de los influjos de lo rococó. Sobre el crucero, que esta inmediato a la cabecera poco profunda del templo, se levanta una cúpula de no grandes dimensiones. Sus pechinas están decoradas con pinturas de Goya que representan a los cuatro Santos Padres de la Iglesia Occidental. Estas cuatro pinturas murales Goya las ejecuto al óleo, posiblemente en 1770, con 23 años, justo cuando se estaba terminando la obra de reedificación de la ermita. La técnica al óleo le permitía trabajar con mayor rapidez, y volvería a hacerlo en algunas obras murales posteriores, ente ellas las pinturas de la iglesia de la cartuja de Aula-Dei, próxima a Zaragoza. Ver foto en Galería de Imagenes Las figuras de los cuatro Padres de la Iglesia Occidental pintados por Goya derivan de modelos de Francisco Bayeu, que Goya volvería a repetir hacia 1773 en otra serie para la iglesia parroquial de Remolinos (Zaragoza). Las figuras de los santos doctores llevan casi por completo cada una de las pechinas, desbordando incluso los marcos de estuco dorados con los extremos de sus ropajes. El fondo cromático de ellas es azulado oscuro y Goya utilizo efectos claroscuristas. La pintura la aplico con amplios brochazos y toques emplastados, para destacar los bordados y motivos ornamentales de las vestiduras episcopales, en las que predominan los colores azulados, verdosos, ocres y rojos. No faltan algunos descuidos e incorrecciones, fruto de la rápida ejecución, pero quedan disimulados por la distante contemplación desde abajo. Tanto en el colorido como en las luces se nota el influjo de Corrado Giaquinto y de Bayeu, referentes estéticos de Goya en esos inicios pictóricos juveniles. Ver foto en Galería de Imagenes
Mirando desde la nave, en la pechina de la izquierda esta San Jerónimo; porta el báculo episcopal y le acompaña a la izquierda un angelito que lee un libro abierto. En la pechina de la derecha esta Ver foto en Galería de Imagenes San Gregorio Magno, que porta el libro y la pluma, y la paloma del Espíritu Santo le inspira mientras escribe; un angelito a su derecha le soporta el báculo. Las otras dos pechinas hay que contemplarlas desde el presbiterio. En una esta San Ambrosio, que lleva el báculo e inclina la cabeza en actitud de oír al angelito que porta el libro. En la otra Goya pinto a San Agustín, la mejor figura del conjunto; con los brazos abiertos dirige su mirada implorante hacia el cielo, y esta acompañado por un angelito que a su izquierda porta el báculo episcopal.

 

CERÁMICA de MUEL: La fama de Muel le viene de la cerámica decorada, una de las mas conocidas y hermosas de España. La actividad alfarera, con producción de azulejos y piezas de cerámica, se remonta, al menos, al siglo XI, y desde época mudéjar se hizo loza decorada en dorado, hasta la expulsión de los moriscos en 1610. La cerámica posterior tuvo motivos ornamentales, principalmente vegetales, en verde, manganeso o vinoso y, sobre todo, azul, conociendo un momento de esplendor en el siglo XVIII. La tradición cerámica continua hoy viva en la localidad, con un Taller-Escuela de Cerámica, dependiente de la Diputación de Zaragoza, que tiene un museo de cerámica y espacio para exposiciones temporales, y con numerosos obradores alfareros que hacen tanto cerámica tradicional como piezas de creación actual.

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